tell it like it is

No estoy aquí. Sí. Es por esa canción."Tell it like it is" de Nina Simone. Metida en la cabeza como un viento ligero que enfría el cerebro. Revitalizante aunque melancólico. Como cuando en mitad de una primavera tienes la súbita sensación de que es otoño. ¿Y dónde estoy?

Kathy Acker, tu "aborto en la escuela" ha desatornillado mi cabeza, no hay explicación para la inmoralidad e hiciste bien en no dársela, en agarrar la pluma ausente de culpa y sangrar tinta, y he de confesarte que me he enamorado de tus novios —aparte de haberme enamorado de ti—. Yo también tendría un novio como Peter Wollen en aquel Nueva York de los 70. 

"Todo tiempo pasado fue mejor" y blablablá y qué pereza anclarse a romantizar eras muertas, y todo ensalzamiento de otro tiempo es pasar por encima de la memoria de los oprimidos de dicho tiempo, ¿pero qué quedaría de mí sin la idealización? Una mundanidad insoportable.

He tenido que volver a Alfonsina Storni, a buscarla al fondo del mar, flechada en el pecho del mismo mal impronunciable que Kathy, en busca de la caricia violenta de un lirismo. Los buenos escritores ¿deben darnos una buena paliza o una buena caricia?

Sarah Kane era un golpe a golpe porque así, ya sabemos, se hace el verso—. Su Fedra me rompió las costillas y vivo con su fractura soterrada en la piel. Me partió los huesos no sólo su obra, sino su vida, que fueron lo mismo. Quienes no son de este mundo lo abandonan siempre jóvenes, a tiempo. Ojalá hubieran encontrado una cura, pero ante un alma terminal en este reino sin piedades respetemos la decisión de la partida.

Y quiero jugar al escondite y darte mi ropa y decirte que me gustan tus zapatos y sentarme en el escalón mientras te bañas y hacerte masajes en el cuello y besarte los pies y tenderte la mano y salir a comer y que no me importe que te comas mi comida... Sarah, te quiero.

Una sociedad de comida basura, pornografía, respirar mierda al salir a la calle, publicidad en todas partes, ver en una storie un bombardeo en Gaza, en la siguiente un anuncio de Nike, y ya es imposible decir lo que acabo de decir sin sonar woke, sin que parezca una subversión paródica, ¿cómo nos quejamos sin parecer privilegiados lloricas, entonces? ¿No empieza en la queja la revolución? ¿Y en el llanto el río? ¿Kathy? ¿Sarah? ¿Nina? ¿Alfonsina? ¿Lo estáis viendo desde arriba? ¿Vais a vomitar? ¿Os apetecería, a caso, escribir sobre este desastre? ¿Verdad que se nos está quedando un panorama feo, FEO? Debía ser igual en vuestro tiempo. Una noticia de la guerra en la radio seguida de una canción pop. No hemos cambiado. ¿Hemos ido a peor o siempre fue así? Nos hemos acercado a paradigmas de justicia que fueron un día impensables, eso está claro, pero nunca es suficiente, y en todo despertar mental aflora su contrapartida de odio. La lucha es eterna.

La obra de arte como belleza batallante ha quedado reducida a un grito en la oscuridad, o a venderse en Instagram, aesthetic y con musiquita amable.

Me gustaría que no fuera así. Pero yo sólo lo cuento como es. I tell it like it is.

¿Y qué nos queda? Bien. El plan es el siguiente. Es el de siempre. Aislarme del mundo. Escribir en mi cripta. Leer sin pausa. Y por la noche salir, volar, beber, arrojarse, que empiece la vida, que empiece el delirio, que se acabe el mundo.