INSTRUCCIONES PARA CONSTRUIR UN BÚNKER MÁGICO


Toda alma sensible necesita un búnker, un búnker en el que refugiarse del mundo. En nuestro blanco y mal llamado Primer Mundo no nos va a caer una bomba en la cabeza; agradezcamos el privilegio -del que somos en parte culpables, pero dejemos la culpa aparte en esta ocasión-, y sin embargo nos bombardean con alarmas y miedos que perturban nuestra falsa sensación de bienestar, noticias desagradables e incluso horribles que nos hacen perder la fe en la humanidad, juicios morales, influencers estúpidos vendiendo basura en internet... A todo ello hay que sumarle los traumas de cada unx, de los que se huye desplegando todo tipo de protocolos, muchas veces inefectivos.

Ante esta sobreestimulación tan desagradable, este scrolling interminable, esta sensación de vacío a la que nos arrojan el algoritmo, el Carrefour Express, el mundo y nuestra propia vida, debemos protegernos con un escudo impenetrable: un búnker mágico. Para construir nuestro búnker mágico solo necesitamos una cosa: un par de metros cuadrados e imaginación.

NOTA: Lo ideal para combatir el horror, el poder, la injusticia y los males de la clase obrera es organizarse políticamente y luchar, y esa debe ser nuestra mayor prioridad. Así, construir este búnker no es una prioridad sino un refugio de identidad, una purga y una reconexión con el disparate. El búnker no será efectivo para la clase alta y la burguesía, pues para huir de sus tormentos pueden viajar o irse a un restaurante estrella Michelin; así, este manual está dirigido a los de abajo. Para acceder a él, es ideal quitarse los zapatos.

"Tu mente es un palacio". Las Cenizas de Ángela.

(esquina del salón de Terebithia, parte de mi búnker mágico)
  1. ENUMERA LOS MOTIVOS

Papel, boli, nota de móvil o mentalmente... ¿de qué huyes? Escríbelo. Todo vale; huir de recuerdos, preocupaciones globales y propias, cartas de Hacienda, las ganas de fumar, recordar el ridículo que hiciste ese día, el ruido de la calle o de tu cabeza...

  1. ENCUENTRA EL LUGAR

Lo ideal es tu propio dormitorio y, si lo compartes con alguien, tu cama; si compartes cama porque vives en pareja lo tienes un poco más jodido, pero puedes coger un buen cuchillo y cortar la cama en dos y erigir el búnker en dicha mitad.

  1. APRÓPIATE DE ESE LUGAR

Fotografías, libros favoritos o libros por leer, material de dibujo -y da igual si no sabes dibujar-, música -descarga la playlist en Spotify o donde sea, porque deberás poner el móvil en modo avión, aunque eso lo detallaremos más adelante-. Decora el lugar con lo que te venga en gana; si eres un hombre cis hetero, es el momento oportuno para perderle el miedo a la cursilada y conectar con tu vulnerabilidad de una vez: nadie te va a ver, ¡es un búnker! Imprime fotos, haz recortes de revistas; si se trata de tu habitación entera, quita las cosas que te sobran y decora con elementos nuevos: luces de colores, espejos, pósteres de tus películas favoritas, algas submarinas, caracoles de tres cabezas, plantas carnívoras... más es más.

  1. TRAE UN TROZO DE BOSQUE

Como si los ojos fueran un proyector, hay que traer un trozo de bosque porque, sino, no aparecerán las hadas. Imagínalo y proyéctalo sobre un trozo se pared, verde, húmedo, frondoso y brillante. El caso es verlo y poder recorrerlo con los dedos, por lo que es ideal que incluya algunas setas, un arcoíris y un caballo del tamaño de un huevo.

  1. DESPÍDETE DE TODO

Cierra los ojos y di adiós a todo. Nada de llamadas ni de Instagram ni de WhatsApp; todo lo que conoces dejará de existir al pisar el búnker.

  1. KIT DE SUPERVIVENCIA

Jarra de agua, una pócima antipesadillas, algo de comer, lo que te dé la gana; aquí nada de dietas. Galletas de chocolate es ideal, aunque también vale algo más sencillo como una cascada de sirope fresa cayendo sobre tortitas con nata y doscientos huevos de Pascua con enanitos dentro.

  1. MÓVIL EN MODO AVIÓN

Móvil en modo avión.

  1. SUMÉRGETE EN TU BÚNKER

Pinta, escribe, escucha tu música... Pero ojo, que no se trata de meditar; este manual de instrucciones está dirigido a personas occidentalizadas que desde la infancia han creído solucionar sus problemas escuchando pop. Para meditar te vas a una escuela de yoga. Aquí necesitamos pensar, ponernos creativos y hacer un poco el tonto.

  1. RECUERDA QUE ES UN RATO

Este momento delulu debe durar un rato; no se puede estar en el búnker más de un par de horas. Primero, porque ya nadie aguanta tanto sin mirar el móvil -es broma, o no-; segundo, porque es un ejercicio un tanto egocéntrico, una ruptura artificial con el mundo. Así que se debe volver a tierra, leer las noticias, seguir dando las gracias por vivir en un país que no está en guerra y sentir que te preocupas por los demás más de lo que en realidad lo haces. Si te quedas demasiado tiempo en el búnker corres el riesgo de volverte un hikikomori, y no queremos eso.

  1. DÚCHATE

Es importante ducharse al salir del búnker, a poder ser escuchando a Britney Spears o, en su defecto, a Wagner. Este paso es muy importante porque tendremos la artificial sensación de depuración y desintoxicación. Después, salir a dar un paseo es ciertamente gratificante; si es de madrugada para no cruzarte con nadie y sentir que es el fin del mundo, mucho mejor.

Y esto es todo. Esperemos que funcione, y si no, ha perdido usted la capacidad imaginativa y lamentamos comunicarle que tiene difícil remedio, aunque siempre puede volver a empezar el proceso del búnker mágico desde el principio y cruzar los dedos para que esta vez funcione.

Es probable que usted ya tenga un búnker mágico, en ese caso ignore estas instrucciones o introduzca aquellas que desconocía y le puedan ser de utilidad para potenciar la magia.

¡Adiós!

PD: Las mascotas son bienvenidas al búnker mágico.