DEDO

 Toda la vida un dedo apuntando a mi frente, toda la vida una luz emergiendo de mis ojos, por ello el dedo que apunta. A veces no es sólo un dedo. Son varios. Varios dedos que señalan mi divergencia, mi extravagancia, apuntan incluso a mis propios dedos por escribir algo como esto. Toda la vida un dedo que aprieta la escotadura de mi cuello intentando callarme. Un dedo que susurra, que trama, que acusa. Un dedo feo y verdoso, descamado de tanto rascar su autocomplacencia. Un dedo viejo y resabido que ha acompañado siempre a la historia del hombre, un dedo que le ha costado la vida a tantas sólo por recibir su apuntalada. Un dedo que quiere meterse en mis ojos para cegarme. Pero el dedo es en sí mismo ciego, y siempre que intenta atravesar mi retina acaba desorientado, haciendo zigzags desquiciados. Todos los que tengan este dedo deberían hacer lo siguiente: metérselo por el culo.


  
pintura de Gustave Courbet - La Femme aux bas blancs 1864